22 de febrero de 2012

los 30 de rigor

Decidido, comienza mi particular cruzada contra la impuntualidad de los conciertos.

Ni un minuto más después de los 30 de rigor después del horario previsto (en lo de la duplicidad de horarios no voy a entrar, por que entonces ni salía de casa).

No voy a conseguir que cambie nada, y tampoco es esa mi intención. Difícil despejar la ecuación, es de varios factores. Pero igual que me propongo rigor a la hora de decir que voy a un concierto para evitar decir que sí y luego hacer lo contrario, voy a exigir rigor por el otro lado y a ser yo quien mida mis tiempos.

Y todo lo demás, todo lo demás no se mide.


2 comentarios:

síl dijo...

lo cualo?!?! pues llega tarde :P o haz una mani!

Niuqech dijo...

Por lo que se de mi anterior vida no kamaleónica en grandes ocasiones la sala obliga.