Conocimos a Shera el penúltimo día de clase antes de las vacaciones. Estábamos haciendo curas en la enfermería y ella apareció con dos heridas impresionantes en un pie, una en el tobillo como una pelota de ping pong, y un agujero profundo en un lado del talón. No se quejó mientras las limpiaba, las niñas ya vendadas cantando junto a ella para animarla. Llevaba más de un mes con el pie así, con una infección tremenda. Le pedimos que viniera todos los días dos veces a nuestra casa a seguir con las curas. Se le nubló la mirada de repente y pensé que era miedo a que le hicieramos daño.
Pero no se trataba de eso. Shera es huérfana, o lo es a todos los efectos, porque sus padres la "dejaron" en casa de una señora mayor como acogida, una forma bonita de decir que Shera es una esclava. Mide más de 1,50 y no llega a pesar 30 kilos, porque la mayoría de días come poco o nada. Realiza tareas domésticas desde el amanecer, y es castigada físicamente casi siempre sin razón. No posee nada, ni un lugar digno donde dormir, y cuando la dices que la quieres te pregunta "¿por qué?". Aún así es la primera de su clase, y lo que es más increíble, con un poco de empeño siempre consigues que sonría y te ilumine el día. Shera es muy creyente, pero no es de extrañar cuando la oyes decir un día, para que no te preocupes por ella, que esta es sólo una vida, después todo será mejor.
A nosotros no nos vale con que se sustente en la fé. Queremos darle una vida mejor lo antes posible. Rescatarla de la esclavitud, el hambre y el maltrato y darle una infancia. Aún estamos a tiempo de que no pierda esa dulzura y esas ganas de estudiar, de superarse. Queremos que Shera tenga una cama, un techo, seguridad, cariño y salud. Queremos que juegue y pinte después de hacer los deberes, que no tenga miedo de que la encierren por sonreír.
Y por eso, realizaremos el orfanato en 5 fases, siendo las cuatro primeras edificios independientes para albergar a 10 huérfanos cada uno. Una viuda sin recursos vivirá en cada uno de ellos recibiendo manutención y alojamiento a cambio de cuidar a los niños y darles cariño. La quinta fase comprenderá la cocina y una sala polivalente donde puedan comer, reunirse, jugar cuando llueva o estudiar.

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