cumpliendo sueños
grabando una canción con Serrat
compartiendo melodías con esa y otras voces maravillosas
revisando algunas de sus canciones
... ilusionado.
| Foto: Lara Lozano |
![]() |
| fuente: facebook de Maria Inés Saino |
![]() |
| Evohé, 2005 |

Como todo lo bueno en esta vida, el inicio del concierto se hizo esperar pero “nada me importa si me quedo contigo…”, a los que allí estábamos no nos “dolió” esa espera porque desde el primer acorde empezamos a sentir, a sonreir…Con “Hay veces…” tú le ganaste “sólo el pulso a la soledad” y nosotros evocamos todos esos momentos en los que estábamos intentándolo y a la vez… todos suplicamos a nuestras mentes “deja que me pierda otra vez”“Mira” nos llevó a saber que eres un hombre con pocas “Contradicciones” y que, una tarde de domingo, con el también grandísimo Andrés Sudón y unas pizzas, hablando del tiempo “separados por la locura” supiste que la vida sí “te va a pasar factura”… con temas así mi mente viaja a todas las cosas de las que no debería separarme, a pensar qué situaciones me pasarán factura… a viajar a mis cuentas pendientes… a relajarme con esa guitarra maravillosa y a disfrutar. A pensar en “Cuántas heridas” quedan por curar y al final… a dejarme convencer a ritmo de Blues y Pasodoble de que “quiero hacer kárate contigo”, Andrés… Tu “Ternura macarra” me tiene enganchada… ;)Subiste a varios Grandes al escenario, Quique González, Tontxu, Antonio Vega… Llegué a la conclusión de que “si tropiezo con tu”… música “ya me basta para tocar el cielo”… de que no hay nada mejor para hacer repaso de mis días y experiencias que la buena música que nos regalas…Descubrí que de acordes “sencillos” como Fa, Do Menor Sostenido, Fa sostenido y algunos que no recuerdo se sacan canciones tan maravillosas como “Abrázate fuerte a mí, María”… y quise decirle al mundo entero que yo también estaba metida en un lío… y “no sé cómo voy a salir”…El acorde conocidísimo de la mejor canción nos trasladó a todos a “El sitio de mi recreo”…Nos llevaste de la mano a una tarde de domingo que llueve, “no sé qué es lo que estoy pensando viendo la vida pasar, no sé a dónde estoy llegando y no sé si quiero regresar”… No tenía muy claro si esas palabras salían del escenario o se las gritaba yo a él…La “Ternura incandescente” de Montse se hizo presente en tu concierto (una vez más) preguntándonos a todos por su vida: “¿Mi vida?”.Nos hablaste de tu última canción, de tu plan de pensiones, de que sólo quieres mirar cómo pasan los días sin pararte a pensar como quema la vida… “disfrutar de la vida… encontrarme un beso pegado a la almohada, soñar despierto mientras me abrazas… sentir despacio con mucha calma…”. Cuando pensé que no podía ser mejor se lo dedicas “a la luz de sus canas…”. Simplemente perfecto, limpio y grande.“Quiero quedarme aquí, sin parar de sonreir”… y ahí queríamos estar todos… y ahí quería estar yo… y tampoco quería dejar de sonreir.Con los bises llegó la que es mi canción favorita de tu repertorio: “No sé qué hacer…” y los “Ojos Miel” de tu hija pusieron el broche de oro a un aniversario perfecto. “Habrá veces que ganes y otras que pierdas…” pero… si algo quedó claro ayer es que todos perderíamos si tú dejases de “cantar en la oscuridad de un bar”…
Había visto los carteles anunciando el concierto de Dulce Pontes hace ya unos cuantos días… pero me faltaban ganas o el empuje de siempre. Menos mal que me hice caso de la recomendación de Esteban, y que mi madre estuvo al tanto. He vuelto a casa con lágrimas de esas que alivian en las mejillas, cantando mentalmente, imaginando paisajes, tatareando en portugués inventado,… proponiéndome una vez mas aprender el idioma y viajar por el país vecino.Llegué un cuarto de hora antes y encontré el anfiteatro totalmente vacío, así es que me dediqué a ir viendo como la gente llegaba poco a poco y buscaba sus asientos…... entonces crucé la mirada con la mujer que se sentó delante de mi y pensé "“otra que viene sola"”, como seguro ella pensó de mi, lo noté en su sonrisa.El concierto empezó con tres o cuatro canciones con las calmadas cadencias de Dulce al piano…, las sutiles pinceladas de una flauta, que a ratos sonaba a medievo y parecía el mismísimo flautista de Hamelín,… y un refinado violonchelo aportando la justa elegancia.Después entró el resto de la banda… tres guitarras, uno de ellos en primera fila junto a la bandurria (u otro instrumento de cuerda luso que se me escapa), desprendiendo acordes con aroma a Portugal,… y un sinfín de percusiones desplegadas como si de los efectos especiales de una película se tratara.Los juegos de luces se sucedieron a lo largo de todo el concierto, que duró alrededor de dos horas. Sin duda me quedo con el azul-salamanca que inundó todo el techo del auditorio desde que Pontes salió al escenario con ese aspecto de muñeca de porcelana y se sentó en su piano, hasta que el ritmo cambió.La portuguesa se puso en pie para dar paso a canciones mas movidas y, además de su vestido, me llamó la atención la tensión que mantenía en su brazo izquierdo, y la expresividad de su mano… transmitiendo a la banda y al público como si de una de las mejores directoras de orquesta se tratara.Intercalaba fados desgarradores a ritmo de vaivén atlántico, con canciones más rápidas con aires celtas…... y no solo celtas. Tan pronto sorprendía con aromas arábigos…, cómo se arrancaba con percusiones africanas,… atándose el vestido con el pañuelo que llevaba al cuello, colocándose cascabeles en los tobillos y deleitando al público con todo un espectáculo de danzas del mundo, demostrando que su verdadera vocación era ser bailarina.Llegó el momento de despedirse, y los primeros acordes de "Canção do mar"arrancaron una cerradísima ovación del público. Yo no se si, como dice su último disco, el corazón tiene tres puertas, lo que tengo claro es que si existen, las abren canciones como esta.






