2 de febrero de 2013

Crónica del concierto de ayer... o cómo repasar mi vida en canciones de Ismael Serrano

01/02/2013 – Ismael Serrano “acústico” (con Jacob Sureda)
Palacio de Congresos y Exposiciones de Castilla y León, Salamanca

Es la tercera vez que recaliento el Pu Erh de naranja con el que había decidido acompañar esta tarde en calma. Mientras el viento golpea los cristales yo encuentro cualquier excusa para levantarme y no escribir. Cada vez me cuesta más hablar de Ismael, no repetirme, ser honesta  conmigo misma, y no traspasar la delgada línea del desencanto nostálgico.


Llego tarde, llueve y el tráfico no ayuda...  y me acuerdo de Laguna de Duero hace un par de años mientras el taxista me explica que aunque está señalizado en esa calle no hay radar… lo saben todo est@s taxistas. Todo o casi todo, conoce a Ismael Serrano pero desconocía que esta noche tocaba en el Palacio de Congresos. No es muy frecuente que haya conciertos en este recinto, sin embargo Ismael es todo un clásico en este escenario al menos cada dos años.


Tiempos difíciles en los que hay que reinventarse. Desconozco el entramado que lleva detrás la organización de un concierto de esta magnitud, pero que sean ahí no ayuda en absoluto. Descontando escenarios gestionados por Ayuntamiento o Universidad cómo Liceo, Fonseca o Juan del Enzina, tal vez el Auditorio de Calatrava se ajuste más a la respuesta del público salmantino, que ayer hacía poco más de media entrada en la Sala Grande del Palacio de Congresos. 



Treinta euros, son muchos euros, y hacer canciones para l@s parad@s no es suficiente si no tienes en cuenta sus bolsillos.


Imagino que irán por ahí los tiros (abaratar los costes) con el formato “acústico” y la decoración más sobria. Por partes… busco en la RAE “acústico” y no me ayuda mucho, pero yo a las programaciones de los teclados de Jacob acústicas, lo que se dice acústicas no las llamaría (es más, algunas de ellas cómo el chunda-chunda de "Últimamente" o los shakers enlatados de "Vértigo" me estropearon el disfrute de ambas canciones). Tal vez se refiere al uso de la guitarra acústica en más de la mitad del concierto, que, también a mi gusto, le da un toque metálico y menos acogedor a las canciones. 

En cuanto a la decoración, ya no hay bar. Celebro el cambio, un acierto la pantalla de colores cambiantes del fondo, y las lámparas para dar un ambiente más cálido al escenario. A veces menos es más.
Y, aquí va una pequeña anécdota, cerrado el bar, ya no está Beto en el escenario durante el concierto, Ismael tendrá que acostumbrarse a afinar mientras habla entre canción y canción (y no durante la primera estrofa, cómo le pasó en un par de ocasiones).



Tampoco hay guión conductor, y no lo eché de menos. A algunos de sus speech de conciertos anteriores (twitter y wikipedia o el señor Gorsky) se le suman los temas de actualidad política cómo Amy Martin o los sobres del PP. También comentarios locales sobre la rana de la fachada de la Universidad con Jacob Sureda, mientras el público salmantino en su tónica silenciosa y dura… y la participación “especialmente” especial de una nutrida representación argentina entre el público, y hasta una petición de matrimonio en directo... en esas respuestas espontáneas es cuando a  Ismael se le notan los años de bares y conciertos en pequeña distancia dónde el público no para de ponerte a prueba; cuando, por ejemplo, con Delitos y Faltas tocaba alguna de Sabina, o “En estos días” de Silvio (a mi gusto, uno de los momentos más especiales de la noche).


La ventana azul de “Ahora” que canta a mi momento, justo ahora, en la puerta de la treintena…  un atardecer amarillo entre odios… las canciones en las que encontré referentes y memoria.

Algunas funcionan muy bien sólo con la guitarra de Ismael y los teclados, pero otras se quedan cojas, huérfanas… Ismael pone todo de sí, va de menos a más con la voz. Disfruta él, y disfrutamos en el público, las tres horas pasan rápido, pero ofrece un espectáculo desigual en el que cuesta entrar del todo.

Los bises perfectos… y a la salida una chica de no más de 16 años en la cola del baño que me recuerda a mí en el 99… mientras un grupo de gente comenta que también irán a Gijón y Madrid, y entonces es 2004… viejos rostros conocidos, Ismael, punto de encuentro… una amiga descontenta con las programaciones y amplificaciones… y mi acompañante, que hizo “especialmente especial” la noche, ya conoce un poco más de esta pieza esencial de mi música, de mi. 


Gracias.
Por los días que vendrán, 
y los cuadros que nos faltan por colgar.

9 comentarios:

José Moreno dijo...

¡Qué bonita crónica Jara! Podrás imaginar que yo también asocio la época más feliz de mi vida (post adolescencia y universidad) a canciones y conciertos de Ismael, con lo que todo lo que dices me resulta familiar.

Me duele no obstante que a entrada a un espectáculo donde actúan 2 personas sea de 30€. Me sorprende y me duele. ¿Cuanto costaría con banda? ¿50? 30€ pagué yo por verle en el Lope de Vega grabando principio de incertidumbre. Tú lo has dicho perfectamente: escribirle a los parados es casi insultante si luego no haces nada por adaptar tu mensaje a sus bolsillos.

Mal por Ismael, que a buen seguro podría hacer algo más para evitar esos precios. Que sea la tónica general (la gira de Quique con Jacob iba en esa linea) no lo convierte en una opción honesta.

¡Saludos!

Anónimo dijo...

Gracias por tu crónica!!! Yo voy tachando los días del calendario y ya queda menos para el 16 de marzo
Abrazos
Antonia M.

Anónimo dijo...

Desgraciadamente, creo que estamos ante la peor gira y el peor disco de Ismael. Y lo digo con pena, porque mira que le aprecio (a él y a su música). Creo que la mayoría de la gente opinamos lo mismo.

Respecto al precio de las entradas coincido. Es una tomadura de pelo.

Cada vez hay menos gente en el escenario y el precio es más caro.

En la próxima gira aventuro que aparecerá él solo con guitarra, y a 36 euros la noche.

Desde que le lleva su mánager argentino la cosa va a peor, y a peor...

Ismael Serrano dijo...

Hola, Jara, familiares y amigos:

También he leído la crónica. Aunque intuía lo que iba a leer, porque quizá a todos la edad nos hace predecibles. Seguro que es mi caso.

Sólo aclarar un par de cosas: la posibilidad de tocar en cualquier recinto, las entradas y muchas otras cosas por desgracia no dependen de uno. Con todo y con eso procuro pedir que a la hora de determinar los precios quienes sí tienen esa responsabilidad sean sensibles a las dificultades que impone la situación. Teniendo en cuenta que para la cultura la subida del IVA ha supuesto incrementar en un 17% esto supone un esfuerzo para todos. También para la industria del espectáculo. Con todo y con eso, por comparación con otros espectáculos realizados en la sala, este no es de los más caros (28€ y 23€ (que con el IVA anterior podría ser 24€ y 20€ aprox.)), aunque soy consciente de que esto no sirve de mucho consuelo para quien no puede afrontar la compra de una entrada.

Siempre ha habido un tramo de la gira que he realizado en un formato más pequeño, ya sea con guitarrista o con pianista. Me gusta reducir la banda no sólo por una cuestión presupuestaria sino sobre todo artística. Me apetecía darle la vuelta al repertorio y hacerlo más pianístico y por eso hago estos conciertos con Jacob Sureda. Habría que aclarar que en cada concierto no sólo trabajan las dos personas que están sobre el escenario, sino muchas otras igual de indispensables pero que no veis y que a veces ni siquiera constan en los agradecimientos hechos al final.

Siento que mi concierto te haya parecido desigual. Menos mal que al menos hice sentir que lo pasaba bien y que trataba de ponerlo todo en mis interpretaciones. Sí, para mi fue grandioso porque fue divertido, porque sé del esfuerzo de la gente por venir, porque sentí una especial cercanía y porque me emocioné. Mucho. En fin. Porque sí.




Exponerse como uno lo hace, subiéndose al escenario, supone aceptar ser blanco de críticas e incluso de desprecios, pero escribir en estos foros también supone aceptar el intercambio de pareceres y yo simplemente quería decir que no siempre se es justo. A veces puede ser que sea uno el que no esté de ánimo para compartir ciertas canciones. E incluso puede ocurrir que cierto artista simplemente te haya dejado de gustar y no te has dado cuenta o no te quieres resignar a que así sea.

Además, qué diablos, no me tiene por qué gustar la condescendencia o la desconsideración con que algunos hablan de mis canciones o conciertos en los que, más allá de que forme parte de mi oficio, uno pone mucho de lo más íntimo, tratando siempre (siempre es siempre) de ser honesto.

Creemos que aquellas primeras canciones eran mejores y a veces lo que ocurre es que no nos queremos resignar a pensar que quizá sentimos que nosotros éramos mejores cuando oíamos aquellas canciones. Y digo esto por poner un ejemplo, que tampoco creo que sea el caso (y lo digo de verdad, por eso lo repito una y otra vez).

En fin, el concierto de Salamanca me gustó mucho. Creo que no fue al único al que le gustó y no es vanidad. Me pareció grandioso y no es una hipérbole.

Gracias, Jara, por acompañarme en todo este tiempo, en cada viaje. Confío en que el siguiente concierto te guste más.

Gracias a todos por estar ahí.


Ismael Serrano

Gonzalo Asín dijo...

Buenas tardes a todos

Llego a este blog después de buscar y rebuscar en prensa (sin éxito) una crónica del concierto de Ismael Serrano del viernes en Salamanca. Nosotros somos de los que fuimos “especialmente”, aunque en nuestro caso no desde el cono sur sino desde Valladolid, ya que en esta gira no había programada fecha en esta ciudad.

Tengo que decir que en parte estoy de acuerdo con la autora del Blog, y en parte también con Ismael. No podría ser de otra manera.

Por un lado, el auditorio de Salamanca, que ya conocía “profesionalmente”, no me pareció adecuado para este tipo de concierto. No digo que fuera un mal escenario, pero creo que sin duda en Salamanca tiene que haber mejores emplazamientos, sobre todo, que den pie a una mayor complicidad. Por otro lado, también estoy de acuerdo con la autora del Blog en que determinados arreglos (sobre todo en “Últimamente”), me sorprendieron, y no me terminaron de convencer, sobre todo dentro del espíritu acústico del concierto.

En cambio, no comparto lo expresado respecto al precio. Evidentemente 30€ es bastante dinero, pero teniendo en cuenta las modificaciones en el IVA, en comparación con lo que hemos pagado en anteriores conciertos, el precio se ha mantenido estable. Es fácil argumentar que si se hacen canciones para parados hay que ponerlas a precio que las puedan pagar, pero no es muy justo hacerlo sobre todo porque, esas canciones, aunque versen sobre el paro, no se trata solo de que las escuchen los parados, sino que resuenen en la conciencia de los que afortunadamente aún mantenemos empleo, a la manera de aquel “recuerda que eres mortal” de la antigua Roma.

Gonzalo Asín dijo...

¿Las canciones antiguas eran mejores? No lo sé, como Ismael, creo que simplemente nosotros hemos cambiado. Paremonos a pensar, tienes 18 años, la cabeza llena de ideales, y alguién en la radio canta todo aquello que tu tienes en la cabeza, y bing!, te identificas, te aprendes la letra, la cantas cada vez que escuchas la canción, y la conviertes en tu himno. Pero los años pasan y las personas cambiamos. Recuerdo que hace muchos años, mis canciones preferidas, las que más disfrutaba, eran “Papá cuentame otra vez”, “Tierna y dulce historia de amor”, o “Un muerto encierras”. Hace menos años, situaciones laborales y familiares me llevaron hacia “Que andarás haciendo ahora”, o “Pájaros en la cabeza”. Ahora mismo, no puedo quitarme de la cabeza “Vértigo”, supongo que haber rebasado claramente la treintena, y buscar cada mañana en el espejo a mi mismo hace 10 años, me han llevado por ese camino. Pero en el último disco hay grandes canciones, como “Despierta”, “Te odio”, o “Por fin te encontré”. Sólo que ya no somos los mismos. Esto me recuerda ese pasaje de El guardián entre el Centeno, cuando Holden Caulfield habla sobre el museo: “Nada cambiaba. Lo único que cambiaba era uno mismo. No es que fueras mucho mayor. No era exactamente eso. Sólo que eras diferente. Eso es todo. Llevabas un abrigo distinto, o tu compañera tenía escarlatina, o la señorita Aigletinger no había podido venir y nos llevaba una sustituta, o aquella mañana habías oído a tus padres pelearse en el baño, o acababas de pasar en la calle junto a uno de esos charcos llenos del arcoiris de la gasolina. Vamos, que siempre pasaba algo que te hacía diferente. No puedo explicar muy bien lo que quiero decir”. Y eso también le pasa al artista que sale a cantar a un escenario. Desde mi profesión, la de arquitecto, aunque no sea tan artística evidentemente como ser cantautor, me he descubierto admirando proyectos que hace años no me habrían interesado, y viceversa. Un directo no es un disco. Si el estado de ánimo del artista no influyera en su actuación, dudo que me interesase ese concierto.

En fin, disculpad por lo largo de mi comentario. Muchas gracias por la atención de los que hayáis tenido la paciencia de leerlo. Solo quise encontrar una crónica, y me encuentro aquí disertando sobre el paso del tiempo. He ido a muchos conciertos de Ismael Serrano – mi preferido es uno que dio en Valladolid en el patio de San Benito, en verano de 2010, 4 horas d concierto, jamás le vi tan a gusto -, y el de Salamanca, sin ser el mejor, me gustó, me enganchó, y me emocionó en algunas canciones. Y tengo que decir que cada aplauso y cada ánimo que arrancó se lo ganó a pulso, porque el público estuvo inicialmente muy distante y frío, aunque poco a poco, y con el esfuerzo de Ismael, se metiera en el concierto.

P.D. Mi mujer fue la “exagerada” que grito “guapo!” al término de una de las canciones, la gran distancia con el escenario debió infuir en ello....

Anónimo dijo...

Pues a mi tampoco me gustó demasiado. Nunca había visto a Ismael Serrano en directo, pero lo llevo siguiendo desde que comenzó, y sus discos han acompañado muchos momentos de mi vida. Lo que me encontré en Salamanca fue un macroconcierto en duración, pero reducido a la mitad en calidad. Ismael puso muchísimo de su parte , pero el acompañamiento no estuvo a su altura. Las canciones se iban pareciendo demasiado las unas a las otras y cuando empecé a escuchar el ritmo pregrabado, eso ya parecía el todo en uno que me encuentro gratis en mi calle al atardecer del fin de semana. Si la guitarra no está afinada, para, Ismael, afínala y luego sigue tocando. No nos descentres cantando y afinando las cuerdas a la vez. En fin. Te seguiré escuchando grabado, eso si...Pero dejaré un tiempo que se me pase el disgustazo de hacer kilómetros especialmente para encontrarme con algo que no era lo que hubiera esperado. No dudo en el esfuerzo puesto. Yo también lo puse. Pero ya digo, ...no basta. Las canciones se quedaron sin identidad. Jara, enhorabuena por tu crítica.
Ana Robles

Romano dijo...

Pincho comentarios para poner mi pensamiento hacia la critica del Concierto y me encuentro con unas lineas entre otros de Ismael..

Siempre respeto cuando a aquel que va a un Concierto hace una critica por gusto o no del mismo, por canciones, momentos etc, pero me da un sabor amargo cuando ponen algo referido al precio de las entradas por que entiendo y estoy convencido de la honestidad de los Cantautores y de todos los que conozco nadie lleva como bandera el forrarse de billetes con las entradas.
No conozco el negocio, pero como dice Ismael, hay gente detras del escenario que trabaja y con ello genera gastos...

Gracias Jara por la cronica y tambien a Ismael por la honestidad de siempre y su cercania con quienes lo seguimos de siempre y de ahora tambien.

Marisa dijo...

”Creemos que aquellas primeras canciones eran mejores y a veces lo que ocurre es que no nos queremos resignar a pensar que quizá sentimos que nosotros éramos mejores cuando oíamos aquellas canciones.”
Si es así, Ismael, entonces soy peor que cuando oía aquellas canciones.

Un abrazo.